jueves, 31 de enero de 2013

Pobres delante de Dios


Mateo 5.3
Bienaventurados los pobres en espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos


Los pobres de o en espíritu son los que se sienten pobres delante de Dios.

En consecuencia, no quiere decir que Dios aprueba la pobreza y la miseria material.

Está diciendo que los pobres son los ricos en conocimiento de su propia incapacidad y fracaso para acceder a Dios.

Los pobres en espíritu son los que abatidos en su corazón se reconocen estar desnudos y vacíos de todo bien, y así buscan su justicia sólo Cristo.

miércoles, 30 de enero de 2013

El fracaso de la puerta giratoria


Mateo 11.28
Vengan a mí los que están trabajados y cargados y yo los haré descansar.

Aunque la ley es santa, justa y buena, el vivir por ella es tratar de ganar la salvación por obras y no por gracia.

El querer vivir la santidad por la ley, legalismo o normas ocasiona que el pecado crezca porque expone y revela nuestra condición pecaminosa.

El vivir por reglas auto-impuestas no tiene ningún valor para “reprimir” la sensualidad (la carne).
El legalismo: es tratar de obtener las bendiciones de Dios obedeciendo la ley.

Te enfoca en tus habilidades, en lo que puedes hacer, te miente que tu espiritualidad es el resultado de lo que vos hacés y no de lo que Dios ha hecho por ti.

Tuerce la ley de Dios para hacer posible el poder cumplirla, produce auto-justificación, esclavitud, desgaste y fracaso, NUNCA produce AMOR Y LIBERTAD.

 “La puerta giratoria” provoca dos ciclos de fracasos: Inténtalo más duro (y como no funciona en el interior, sólo produce FARSANTES); luego te dice, abandónalo.

Produce fracaso y apagón espiritual, terminas alejándote de Dios porque no puedes alcanzarlo.

¿Qué pasó con Mateo 11.28-30?

La muerte y resurrección de Cristo es suficiente para salvarte.

No necesitas hacer obras buenas para salvarte.

Debes hacerlas, porque eres salvo. Pero, la salvación es por gracia.

martes, 29 de enero de 2013

Hombre muerto


Romanos 7:9
Y yo sin la ley vivía en un tiempo;
pero venido el mandamiento,
el pecado revivió y yo morí.

En los días de nuestra ignorancia, siendo religiosos, cuando éramos, en este sentido ajenos a la ley, nos creíamos hombres y mujeres justos, y como tales, nos creíamos con derecho a la vida que Dios nos había dado.

Pero una vez venido el mandamiento; es decir conocido el mandamiento que prohíbe todo deseo ilícito; el pecado revivió.

Es decir en su malignidad y fuerza, el pecado repentinamente se reveló como si resucitara de la muerte y nos mató.

Pablo dice: “y yo morí“, es decir, se vio hombre muerto, a los ojos de la ley que no guardó y que no se puede guardar por la fuerza ni por las reglas.

Sólo el Espíritu produce esa disposición en nuestro interior


lunes, 28 de enero de 2013

De la impureza a la justicia


Isaías 64:6 
Si bien todos nosotros somos como suciedad,
y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia;
 y caímos todos nosotros como la hoja,
y nuestras maldades nos llevaron como viento.

El profeta se refiere con el término suciedad a la impureza entendida según la ley.

Por ejemplo, los leprosos.

Es así, que al estar separado de Dios todo lo que hagas, cada acto en particular,  hasta a las oraciones y alabanzas son nada, mejor dicho como trapo de inmundicia, que se refiere al paño de la menstruosa.

Esto es aplicable a todos los que están separados actualmente de la congregación de los santos, por su incredulidad, por no estar regenerados y por los juicios de Dios.

Sólo por Cristo podemos salir de ese estado de inmundicia y volvernos justicia de Dios.

viernes, 25 de enero de 2013

En la aflicción, oración


Santiago 5.13

¿Está alguno entre ustedes afligido?
Haga oración.

La aflicción llega a nosotros, en cualquier momento.

La aflicción perturba, molesta y desespera.

Pero, nosotros, creyentes de la Palabra, tenemos otra opción:
Orar al Padre.

Si hoy estás en alguna aflicción antes de quejarte o enojarte, prueba con la oración.

Orar te saca de la aflicción.


 

miércoles, 23 de enero de 2013

De hijos y padres


1 Juan 2.12-14
Les escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.
Les escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Les escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno.
Les escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.
Les he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio.
Les he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

Juan se dirige a dos grupos en la iglesia, según su edad cronológica y de acuerdo con su nivel de desarrollo espiritual.

La palabra Teknía indica pequeño de edad, y Paidía pequeño en experiencia.

Podemos dividir en las siguientes categorías en el nivel cronológico:

1- "Hijitos": tienen inocencia,  son crédulos. Están aprendiendo. Necesitan la enseñanza y la disciplina.

2- Los jóvenes tienen fuerza (adolescentes también, se creen superman) pero luchan contra las tentaciones de Satanás. Van de caída en caída. Están capacitados para el servicio activo y útil. Ponen su energía a la causa de Cristo.

 3- Los "padres": tienen la necesaria sabiduría para enseñar a los más jóvenes pero son los responsables de sus hijos. No va: “él ya es grande, que se arregle solo”.

Mamá y papá centren su atención en sus hijos.

De que vale que ganes a todo el mundo y pierdas a tu hijo.

No abandones los deberes de padres.

Sin padres, no hay hijos…

martes, 22 de enero de 2013

Aguas sin límites


Ezequiel 47:5 

Midió otros mil,
 y era ya un río que yo no podía pasar,
porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía
pasar sino a nado.

El profeta Ezequiel vio las aguas que salían del Santuario y de la Puerta para inundar a las naciones. El derramamiento fue progresivo y geométrico.

Vas a tener que cambiar tu habilidad, en las aguas profundas ya no se puede caminar, ni medir la acción del Espíritu, sólo puedes seguir a nado. Vienen aguas profundas, aguas sin límites humanos.

Pero, debes cambiar las estructuras humanas, dejar el caminar lento y los límites que le hemos al Espíritu de Dios.



Aguas sin límites


Ezequiel 47:5 

Midió otros mil,
 y era ya un río que yo no podía pasar,
porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía
pasar sino a nado.

El profeta Ezequiel vio las aguas que salían del Santuario y de la Puerta para inundar a las naciones. El derramamiento fue progresivo y geométrico.

Vas a tener que cambiar tu habilidad, en las aguas profundas ya no se puede caminar, ni medir la acción del Espíritu, sólo puedes seguir a nado. Vienen aguas profundas, aguas sin límites humanos.

Pero, debes cambiar las estructuras humanas, dejar el caminar lento y los límites que le hemos al Espíritu de Dios.



Aguas sin límites


Ezequiel 47:5 

Midió otros mil,
 y era ya un río que yo no podía pasar,
porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía
pasar sino a nado.

El profeta Ezequiel vio las aguas que salían del Santuario y de la Puerta para inundar a las naciones. El derramamiento fue progresivo y geométrico.

Vas a tener que cambiar tu habilidad, en las aguas profundas ya no se puede caminar, ni medir la acción del Espíritu, sólo puedes seguir a nado. Vienen aguas profundas, aguas sin límites humanos.

Pero, debes cambiar las estructuras humanas, dejar el caminar lento y los límites que le hemos al Espíritu de Dios.



Aguas sin límites


Ezequiel 47:5 

Midió otros mil,
 y era ya un río que yo no podía pasar,
porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía
pasar sino a nado.

El profeta Ezequiel vio las aguas que salían del Santuario y de la Puerta para inundar a las naciones. El derramamiento fue progresivo y geométrico.

Vas a tener que cambiar tu habilidad, en las aguas profundas ya no se puede caminar, ni medir la acción del Espíritu, sólo puedes seguir a nado. Vienen aguas profundas, aguas sin límites humanos.

Pero, debes cambiar las estructuras humanas, dejar el caminar lento y los límites que le hemos al Espíritu de Dios.



Aguas sin límites


Ezequiel 47:5 

Midió otros mil,
 y era ya un río que yo no podía pasar,
porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía
pasar sino a nado.

El profeta Ezequiel vio las aguas que salían del Santuario y de la Puerta para inundar a las naciones. El derramamiento fue progresivo y geométrico.

Vas a tener que cambiar tu habilidad, en las aguas profundas ya no se puede caminar, ni medir la acción del Espíritu, sólo puedes seguir a nado. Vienen aguas profundas, aguas sin límites humanos.

Pero, debes cambiar las estructuras humanas, dejar el caminar lento y los límites que le hemos al Espíritu de Dios.



viernes, 18 de enero de 2013

El fruto del amor


Gálatas 5:22 
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Hay oposición entre tinieblas y luz. Entre caos y orden, entre multiplicidad y unidad.

Hay oposición entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu.

En este texto se presenta un orden del mundo moral que el Espíritu de Dios crea.

Tres grupos de tres virtudes forman el fruto del Espíritu.

La unidad queda clara por el hecho de que el Apóstol dice «fruto», en singular, y no habla de frutos.

La vida moral del cristiano es, en realidad, muy sencilla: servir por amor.

En el amor a los demás es donde primero sale a luz y madura la acción del Espíritu. Es un fruto visible.

En el Espíritu, el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. En el amor, la fe pasa a la acción.

Toda obra de un cristiano, en la medida en que no sea una obra «carnal», debe tener este amor, como fruto del Espíritu

El fruto del amor


Gálatas 5:22 
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Hay oposición entre tinieblas y luz. Entre caos y orden, entre multiplicidad y unidad.

Hay oposición entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu.

En este texto se presenta un orden del mundo moral que el Espíritu de Dios crea.

Tres grupos de tres virtudes forman el fruto del Espíritu.

La unidad queda clara por el hecho de que el Apóstol dice «fruto», en singular, y no habla de frutos.

La vida moral del cristiano es, en realidad, muy sencilla: servir por amor.

En el amor a los demás es donde primero sale a luz y madura la acción del Espíritu. Es un fruto visible.

En el Espíritu, el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. En el amor, la fe pasa a la acción.

Toda obra de un cristiano, en la medida en que no sea una obra «carnal», debe tener este amor, como fruto del Espíritu

jueves, 17 de enero de 2013

Todo lo puedo


Filipenses 4.13
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

¿Puedes en realidad hacer todo?

El poder que recibimos en nuestra unión con Cristo es suficiente para hacer su voluntad y enfrentar los desafíos que surgen al comprometernos en realizarla.

Sabemos que Él no nos concede habilidades superhumanas para lograr cualquier cosa que se nos ocurra hacer.

Pero, en la medida que sirvamos a Cristo y contendamos por la fe, enfrentaremos problemas, presiones y pruebas.

Y, cuando esto suceda, pídele a Cristo que te fortalezca.


miércoles, 16 de enero de 2013

Aptos por dentro y por fuera



Hebreos 13:21 

“os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

El autor de Hebreos focaliza dos consecuencias importantes de la muerte y resurrección de Cristo en nuestra vida.

La primera:

Obra en nosotros para producir la clase de personas que le agradan a Él.

La segunda:

Nos prepara para llevar a cabo la obra que le agrada.

Mira la secuencia:

1-      Soy, primero.
2-      Hago, después.

Permite que Dios primero transforme tu interior y luego lo use para ayudar a los demás.


lunes, 14 de enero de 2013

Nos da la victoria, no la derrota



1Corintios 15:57 
Pero demos gracias a Dios que nos da la victoria por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.

Estamos seguros que Dios por medio de Cristo nos otorga la victoria en todos los frentes de batallas.

No te conformes sólo con intentarlo.

¡No!

La derrota no es para ti,

La victoria, ¡Sí, lo es!

¿Lo es?

Lo dice la Palabra.




domingo, 13 de enero de 2013

Te amo


Salmo 18.1
Te amo,
oh Jehová,
fortaleza mía. 

Hoy la frase “Te amo” está desgastada, se usa sin discernir qué significa.

Pero, David, el profeta, escribió en el comienzo de este fenomenal salmo: 
Te amo, Dios.

Al igual que Moisés, David supo que se ama a Dios con todo el corazón, con todas las fuerzas y con toda la mente.

Tú, ¿a quién amas?

viernes, 11 de enero de 2013

Prestarás y no pedirás prestado


Deuteronomio 28:12 
Te abrirá Jehová su buen tesoro,
el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo,
y para bendecir toda obra de tus manos.
Y prestarás a muchas naciones,
y tú no pedirás prestado.

La abundancia que llegaba con las oportunas lluvias tempranas y tardías fue uno de los medios principales por los cuales la tierra del pueblo escogido era tan extraordinariamente fructífera.

En este capítulo encontramos una exposición detallada de la bendición y la maldición.

Son cosas reales que tienen efectos reales.

Aquí las bendiciones son puestas antes que las maldiciones, porque Dios es lento para la ira, pero rápido para mostrar misericordia.

A Dios le gusta bendecir.

Pero, la bendición es prometida con la condición de que obedezcan a su voz.

Tenían que esforzarse en conservar la ley, su forma y poder, en sus familias y su nación, entonces la providencia de Dios prosperaría todas sus preocupaciones externas.

Si haces lo mismo, tú prestarás a muchas gentes, y no pedirás prestado, es decir, Dios te pondrá en superabundancia para que seas capaz de ayudar a otros.


jueves, 10 de enero de 2013

El coraje para decir la verdad y el amor para decirlo bien



 Juan 1.14
“lleno de gracia y verdad”

El Verbo se hizo carne y que habitó entre los hombres lleno de gracia y de verdad.

Vemos como la gracia y la verdad van juntas.

Ahora bien, la palabra griega que se traduce como «verdad» puede traducirse también como «realidad».

El Señor, entonces, era lleno de gracia y de realidad.

En Él no había engaño, ni falsedad; no había contradicción, ni nada aparente.

Todo en él era consistente, coherente, pleno.

Todo lo que el Señor decía era congruente con lo que él hacía.

Todo lo que él hablaba era congruente con lo que él era.

Él era lleno de gracia y de realidad.

Las verdades reales e incómodas y dolorosas que le damos vuelta y evitamos mencionar son las que impactan las vidas de los adolescentes y jóvenes.

Eso sí, siempre con gracia.



miércoles, 9 de enero de 2013

Después de la huida viene la tormenta



Jonás 1:3
Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis,
y descendió a Jope,
y halló una nave que partía para Tarsis;
y pagando su pasaje,
entró en ella para irse con ellos a Tarsis,
lejos de la presencia de Jehová.
Jonás fue enviado a los paganos,
para el bien de Nínive y para avergonzar a Israel,
ya que el  pueblo de Dios no se arrepentía,
pese a la constante predicación de muchos profetas.

Jonás fue enviado a los paganos, para el bien de Nínive y para avergonzar a Israel, ya que el  pueblo de Dios no se arrepentía, pese a la constante predicación de muchos profetas.

Pero, Jonás no soportó el peso de la misión y huyó.

Quizás pensaba que después de su prédica, sus amenazas proféticas serían desacreditadas por  Dios, colocándose en el papel del Soberano.

Así, Jonás huye con el mensaje de Dios de la presencia de Dios.

La lección es:

Alejarse del propósito siendo depositario de un llamado divino, trae como consecuencia una adversa “tormenta”:

Dios hizo levantar un gran viento.